Raíces y Esfuerzo
Originaria de Cerbatana de Puriscal, inició su camino en la maternidad a los 20 años. Con cinco hijos a su cargo, su vida fue una constante de sacrificio donde nunca se limitó al ámbito doméstico. Para asegurar el sustento, salió a limpiar casas y se internó en los cafetales para recolectar grano, demostrando una incansable voluntad de trabajo.
Autonomía y Decisión
Su historia laboral no fue solo "hacer la comida y lavar ropa"; fue una búsqueda de autonomía económica para "ganarse su plata" y comprar lo básico para su hogar. En lo personal, tras casarse una sola vez, eligió la independencia emocional. Con franqueza y humor, admite que prefiere la libertad de no estar atada, valorando la paz que ha encontrado en su madurez.
Memoria Viva
Con 14 años de residencia, es una de las figuras más antiguas del hogar, habiendo visto pasar generaciones de compañeros. A pesar de los retos físicos que hoy la obligan a usar silla de ruedas tras una caída, mantiene una lucidez envidiable y una actitud serena ante la vida.
Esencia Individual
Doña Enriqueta defiende su individualidad con firmeza: prefiere la soledad al bullicio y tiene gustos muy definidos, como su rechazo al gallo pinto o al café en exceso. Su vínculo con sus raíces en Cerbatana permanece vivo a través de las llamadas constantes de sus hijos y nietos, su mayor tesoro afectivo.