Ética de Trabajo y Rectitud
Originario de San Rafael de Puriscal, Don Aníbal conoció desde los 14 años el rigor de la agricultura bajo el mando de su padre, dominando labores como la siembra de maíz y el paleado. En 1959, emprendió una aventura hacia las bananeras de Golfito y Limón, donde recuerda con agudeza las jerarquías de las plantaciones y el valor de su jornal. Su paso por la Guardia Civil en San José consolidó su carácter honesto y "economista", manteniéndose siempre firme en su integridad financiera.
El Caballero de la Historia
Don Aníbal posee una curiosidad intelectual que lo distingue en el hogar. Le apasiona el análisis de la historia universal y la religión, mostrando un interés profundo en relatos como el descubrimiento de América o la Torre de Babel. Lejos de conformarse con actividades pasivas, busca alimento para su mente a través de teorías sobre vikingos y debates que desafíen su intelecto.
Disciplina a las 4:00 AM
Para él, la vejez no es sinónimo de pereza. Su orgullo reside en su estricto horario personal: se levanta de madrugada para alistarse, pues vestir ropa de día y gestionar su propio aseo son actos de resistencia para mantener su dignidad y autonomía. A pesar del desgaste físico en una de sus piernas, se mantiene independiente, rechazando activamente cualquier intento de infantilización.
La Salud como Felicidad
Con una espiritualidad profunda, Don Aníbal sostiene que la felicidad reside en Dios y en la salud, no en los bienes materiales. Decidió vivir su vida en soltería, viendo en ello una libertad que le ha brindado paz y le ha evitado las complicaciones que observó en otros. Cada mañana, con su café en mano, reza por todos los habitantes de la casa, demostrando que su rectitud también es una forma de afecto.